
Los flujos migratorios de los últimos años nos hacen pensar en los náufragos de la globalización, hombres y mujeres que, como decía Eduardo Galeano, peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas. Ese metafórico naufragio, tal vez sea más patente en el seno de las cárceles españolas, donde la presencia de población extranjera, que supera ya el 34 %, transparenta la cruda supervivencia en los países de origen y donde las barreras lingüísticas pueden suponer una forma de exclusión que repercute en el desconocimiento y el ejercicio de derechos.
La Fundación Sierra Pambley, consciente de la importancia del factor lingüístico en los procesos de cohesión social, desarrolla un programa de intervención educativa en el Centro Penitenciario de Mansilla, centrado en la enseñanza del español y la educación intercultural; su objetivo: prevenir el aislamiento social mediante la integración lingüística, optimizando el tratamiento penitenciario, el acceso a la formación y el empleo, o la simple convivencia social en el Centro. La colaboración se ha concretado en el apoyo de la actividad escolar del Centro Penitenciario, se atiende a un promedio de 140 estudiantes de español, cifra que representa el 24,7 % del total de población reclusa no hispanohablante.
Las clases se desarrollan ininterrumpidamente durante todo el año, de lunes a viernes, en las aulas de los módulos y en el módulo Sociocultural y tienen una duración de 90 minutos. La inscripción en la actividad es voluntaria.
Hay que destacar que los estudiantes presentan un buen nivel de motivación hacia el aprendizaje lingüístico y el uso de la lengua. Los estudiantes se distribuyen en tres agrupamientos diferenciados: nivel inicial, nivel intermedio y un grupo de alfabetización para aprendientes de lengua de nivel inicial. Desde un punto de vista criminológico, el perfil general del estudiante se corresponde con el del inmigrante económico que llega a España en busca de trabajo y que, por causas diversas, termina cometiendo un delito. Es habitual que los estudiantes no tengan familiares en España y que carezcan de redes sociales que favorezcan la capacidad de afrontamiento ante la pérdida de libertad.
El programa se está realizando gracias al trabajo de Moisés Hidalgo Salido, licenciado en Lingüística General por la Universidad de León y coordinador docente de la Fundación Sierra Pambley. Cuenta, además, con la colaboración de un equipo de mediadores lingüísticos compuesto por internos hispanohablantes que dinamizan el proceso de enseñanza y aprendizaje.