El 24 y 25 de febrero se celebrará en el salón de actos de la Fundación Sierra Pambley el Foro sobre la lana con numerosas e interesantes actividades.

Programa

Viernes 24 de febrero, de 18 a 21 horas. Intervendrán:
Juan Manuel García Bartolomé, jefe de área de la División de Estudios y Publicaciones del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Presentará la producción editorial y documental del Ministerio relacionada con la ganadería merina y la lana, y los documentales “Ganado lanar” (1927) de Zacarías Salazar y Pascual Carrión y “Lanas de España” (1943), realizada por el Marqués de Villa Alcázar.
Manuel Rodríguez Pascual, Dr. Veterinario e investigador de la Trashumancia, que hablará sobre “El merino y la lana en España y su difusión a las Antípodas”.
Alberto Díaz, director y fundador de “Made in Slow”, que expondrá sus experiencias y trabajos en la recuperación de la lana de oveja merina trashumante.

Sábado 25 de febrero, de 11:30 a 14 horas.
“VIAJA CON LA OVEJA NÓMADA”. Taller para niños (6 a 13 años). Inscripción previa. Dentro de las actividades de la marca “Las Hidalgas” para la difusión de la lana merina Trashumante y enfocado a los niños creamos “Viaja con la oveja nómada”. Consiste en la charla amena y con diapositivas del origen de la lana del jersey que llevamos puesto, cuales son los pasos desde la oveja a la prenda de vestir. En definitiva se trata de mostrar a los más pequeños el lado sostenible del consumo, mostrarles y sentar las bases de un consumo solidario y en el que no perdamos nuestra cultura.
A continuación se proyectará el cuento del artista Pablo Je “ La oveja bala”, en el que los niños son protagonistas del relato. Partiendo de este personaje, se les presenta a “La oveja nómada” y sus complementos elaborados con lana merina trashumante. Y finalizaríamos con una clase de iniciación a tejer a mano para que ellos mismos hagan un complemento para el personaje de la Oveja Nómada.

Es aconsejable que los niños traigan alguna prenda de lana al taller.

Formulario de inscripción para el taller

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Importancia de la lana en España y en la economía de León

Durante cinco siglos (XIV al XVIII), la lana proveniente las ovejas que pastan durante el verano en las sierras de León, Soria, Segovia y Cuenca, monopoliza los mejores mercados europeos (Inglaterra, Francia, Flandes, Italia), se cotiza en la bolsa de valores de Ámsterdam, y constituye la principal fuente de divisas del reino. Sin embargo, la denominada “lana leonesa”, considerada como la más fina, blanca y de mejor calidad, era la más valorada y demandada (sobre todo en los siglos XVI y XVIII) en los mercados internacionales, para la confección de prendas de alta calidad.

En el siglo XVIII, España aún mantenía el monopolio mundial de la lana fina de calidad, y ésta conservaba una alta cotización en los mercados europeos. Y sus beneficios, no sólo se extendían a los grandes y pequeños propietarios de ganado merino, sino también a los pastores y jornaleros que trabajaban en los esquiladeros, lavaderos o se dedicaban al transporte de la lana (con miles de carretas y recuas de mulas) hasta los puertos de embarque (Bilbao, Santander,…), así como a comerciantes y marinos (fletes para el transporte marítimo).

También se extendió la bonanza económica a los pueblos enclavados en las montañas de la meseta Norte, y en especial, a la montaña leonesa, ya que sus puertos de merinas (más de 400 de excelente calidad) eran los más cotizados del país por la finura de sus pastos, y las mejores cabañas se peleaban cada año por encontrar un hueco dónde ubicar sus rebaños. Y por el arriendo de estos bienes de propios, los concejos obtenían –y aún lo obtienen en la actualidad- sustanciosos ingresos con los que hacían frente a todos sus gastos comunales, surtiendo, además, de pastores especializados (desde mayorales hasta zagales) a las grandes cabañas.

El siglo XIX con la Guerra de la Independencia, originó una extracción masiva de merinos hacia otros países, su aclimatación y mejora en los mismos, con la pérdida del monopolio lanero y la caída del precio de la lana. Así, a partir del año 1818, tiene lugar un hecho insólito hasta el momento, y es que las lanas leonesas coticen en el mercado internacional de Londres por debajo de sus rivales de Sajonia. A partir de entonces, la bajada en el precio de la lana propiciará un descenso constante de la trashumancia, en la demanda de los puertos y en los ingresos obtenidos por los concejos. Los beneficios de la lana que antes se derramaban por toda la montaña, van desapareciendo paulatinamente; y desde entonces, nuestras montañas no volverán a recuperar su pujanza económica.

Sin embargo, a pesar de que España ha perdido el monopolio, la lana sigue siendo un producto rentable para las explotaciones trashumantes, hasta que a mediados del s. XX, aparecen en el mercado las fibras sintéticas (derivadas del petróleo) y se intensifica la producción de algodón, iniciándose en nuestro país y en todo el mundo, un declive imparable de la lana como fibra industrial, y por ende del ovino lanero. La lana deja de interesar y los merinos se empiezan a cruzar con razas foráneas para la producción de carne. Y en este proceso, a punto estuvimos de perder la pureza de nuestro preciado merino.

En la segunda mitad del siglo XX, España no fue capaz de de realizar una mejora de la calidad de sus lanas y de las estructuras de comercialización. Hemos contemplado impasibles y sin hacer nada, cómo países del Cono Sur (Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Argentina, Uruguay, Chile), a partir de nuestros merinos, han realizado (y siguen investigando) mejoras genéticas que han propiciado alcanzar calidades que están cubriendo plenamente las exigencias de la industria textil lanera de los países importadores (China, India, Japón, Italia,…).

Sin embargo, con la entrada en el s. XXI, tanto la comercialización como los precios de la lana han empezado a mejorar, debido a la puesta en marcha de la subasta de la lana en la Lonja Agropecuaria de Mérida, la creación de varias cooperativas para la clasificación y comercialización de la lana (como la situada en Villanueva de la Serena, Badajoz) y al incremento de las importaciones de lana por parte de China y otros países asiáticos. Y en estos momentos, los ganaderos ya obtienen un pequeño beneficio tras pagar los gastos de esquileo.

La lana es un producto natural que tiene un gran futuro por sus excelentes cualidades: suave, transpirable, aislante, capaz de absorber la humedad del cuerpo, no almacena olores, baja reacción alérgica y a la electricidad estática, protección UV, no pica y produce manufacturas de alta calidad. Además, es un producto ecológico, obtenido de animales que aprovechan los recursos naturales (pastos de montaña, rastrojeras, dehesas,…) con bajos insumos energéticos y que contribuyen de forma directa a mantener los pueblos, el paisaje y la biodiversidad. Es sostenible a largo plazo, cosa que no ocurre con el algodón, cuyo cultivo exige mucha agua y fuertes insumos energéticos (maquinaria, abonos, herbicidas,…), ni con las fibras derivadas del petróleo, que son insostenibles a largo plazo.

En el contexto de poner en valor y recuperar un recurso hasta ahora infravalorado (la lana de nuestros merinos), como una opción económica de futuro, se plantea este foro. En él se hablará sobre la historia de la lana en España, evolución, futuro, y de cómo otros países como Australia y Nueva Zelanda, a partir de nuestros merinos, siguen apostando por la producción de lana de calidad, y hoy son los mayores productores del mundo. También se expondrán algunas experiencias que se están llevando a cabo en León para la comercialización de lanas para tejer a mano que llevan la marca “trashumante” como símbolo de calidad y tradición.

Texto: Manuel Rodríguez Pascual