En un helado día de noviembre del año 1885 en Villablino, Don Paco Sierra Pambley, junto a los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza (Azcárate, Cossío y Giner de los Ríos), alumbró la Fundación Sierra Pambley, benéfica y pedagógica, destinada a paliar el analfabetismo que asolaba y empobrecía la provincia de León, cercano al 49% en el año 1900. Villablino, una villa recóndita y montañesa, de 2.800 habitantes asentados a la ribera del Sil, agrícola y ganadera, vio erigirse una escuela de primaria y también profesional, mercantil y agrícola, donde estudiaban becados los vecinos más pobres siguiendo la máxima institucionista: hacer de la vida la escuela y de la escuela, la vida.
Este ideario y su actividad se extendieron rápidamente por el pueblo y la comarca, la escuela Sierra Pambley se fue dotando de una importante biblioteca que se incrementaba anualmente con nuevas peticiones y que gestionaba su maestro, Constantino Álvarez, quien fielmente hace un recuento de los préstamos anuales y de su ritmo creciente, como reproduce este documento del año 1933, custodiado en el Archivo Sierra Pambley. La clave de su enorme éxito, en una población de 6.000 habitantes en los años 30, dice, es la labor de nuestros alumnos, pues cada uno se hizo en su pueblo con un gran número de lectores (los hay que tienen quince) a los que les sirven los libros y recogen y devuelven a la biblioteca, así se les hace leer. Todo este movimiento de libros nos lleva bastante tiempo, porque va, claro es, controlado por nosotros, y así hemos pasado el invierno muy divertidos.
Todos ellos se encuentran hoy en la Biblioteca Azcárate que mantiene la Fundación en el centro de León.

¡Feliz día del libro 2019!