Con dos mil veintiuno recién inaugurado, la Biblioteca Azcárate comienza a transitar su año número 100 de vida. El 15 de diciembre el centenar quedará cumplido. Desde la Fundación Sierra Pambley queremos celebrar tantas y tantas voces surgidas de la Biblioteca Azcárate, como refugio de libertad y cobijo de la cultura, con una serie de lecturas y recuerdos de la institución realizadas por algunos de sus amigos. Con el lema #100añosBibliotecaAzcárate compartiremos esas historias desde este 28 del mes de enero en redes sociales y en nuestra página web.

Estos relatos comienzan con un paseo por los cien años de la biblioteca en la voz de Salvador Gutiérrez Ordóñez, presidente de la Fundación Sierra Pambley y miembro de la Real Academia Española (RAE):

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Desde el día en que la Biblioteca se abrió a la ciudad, las voces contenidas en todos los libros apretados en los estantes de la biblioteca Azcárate comenzaron a escucharse dentro de las cabezas de los lectores que los tomaron prestados. Fueron 728 solo durante el primer mes, un enorme éxito. La Biblioteca, popular y circulante, inauguraba un presente bullicioso y un futuro resplandeciente. Los libros y manuales de estudio de los Alumnos de la Escuela Industrial de Obreros y algunos importantísimos, como la Enciclopedia de Diderot, que habían pertenecido a la familia Sierra Pambley, se unieron a la donación de la biblioteca personal de Gumersindo Azcárate, un fondo sustancial que sirvió como acicate a la Fundación Sierra Pambley para la creación de una biblioteca de uso público. Manuel Bartolomé Cossío organizó la sala según el estilo inglés del siglo XVIII y Manuel de Cárdenas la materializó.

Era la mejor dotada, la más visitada, de una importancia trascendental para la libertad social y para la cultura leonesa.

Hasta 1936. Depuración, violencia, asesinato, libros prohibidos, quema de libros, destrucción, oscuridad. Un retrato de Franco en la Biblioteca, aunque el busto de Azcárate sigue presidiendo la sala. Silencio…

En la más hambrienta, fría y temerosa posguerra un pequeño coro de voces dirigido por Antonio González de Lama comienza en la Biblioteca Azcárate una canción de libertad, de poesía y crítica. Espadaña, una revista de disidencia que burlando la censura se editó entre 1944 y 1950, nació destinada a vencer la tiranía del aire y de la noche con el empuje de Eugenio de Nora y Victoriano Crémer dando paso a una polifonía formada por los principales poetas leoneses, Antonio Gamoneda, Josefina Aldecoa, Manuel Rabanal, Pilar Vázquez Cuesta, Luis López Anglada, Antonio Pereira, José Luis Leicea, Eloy Terrón, y publicando las voces de Vicente Aleixandre, Trina Mercader, César Vallejo, Dámaso Alonso, Carmen Conde, Gerardo Diego, Miguel Hernández, Angela Figuera Aymerich, José Hierro, Carlos Barral, Blas de Otero, Felicidad Blanc, Gabriel Celaya, Pura Vázquez, Leopoldo Panero, Juan Ramón Jiménez… La cadencia de Espadaña llamó la atención dentro y fuera de España.

El silencio desciende de nuevo como una bruma sobre la Biblioteca Azcárate, que cierra su sala en 1969, hasta que un nuevo rumor de vida comienza con el dictador muerto y con la restitución de la Fundación Sierra Pambley en 1979 por Justino Azcárate, sobrino de Gumersindo, que recuperó desde ese momento el ideario de la Institución Libre de Enseñanza que había inspirado su creación. La Biblioteca Azcárate se prepara y abre de nuevo sus puertas en 1983 y continúa su conversación hasta que la pandemia del año 2020 la deja callada y replegada de nuevo.

Pero ese abrumador silencio exterior, bullicioso al interior, se rompe desde este momento con el propósito de celebrar el sonido de la Biblioteca Azcárate durante estos cien años.

¿Cómo? Escuchando la voz de sus amigos.