Los Rubaiyat

Los Rubaiyat (cuartetos) son poemas dedicados a ensalzar el deleite de los sentidos y el disfrute, el amor, el erotismo y el vino, contrapuestos a una visión de la vida materialista, escéptica y crítica con la religión, a través de un bellísimo lenguaje. Omar Jayam (1043-1131) fue un matemático, astrónomo y poeta persa hoy recordado en el nombre de un asteroide y un cráter de la luna, y como uno de los personajes principales de la novela «Samarcanda» de Amin Maaluf, «Vergüenza» de Salman Rushdie, y en referencias en obras de Juan Ramón Jiménez, Borges y Oscar Wilde, entre otros. A él le debemos que se llame x la incógnita de las ecuaciones. Un 20 de abril de 1914 se acabó de imprimir Rubaiyat y fue un regalo para Gumersindo de Azcárate, como muestra su dedicatoria.

El gorro de Andrés

En el famoso cuadro de Gutiérrez Solana, la Tertulia del café de Pombo, junto a Gómez de la Serna y el propio Solana se encuentra Manuel Abril, dramaturgo, poeta, novelista, traductor y periodista, autor de El gorro de Andrés, un vanguardista cuento infantil editado en 1924. Sus magníficas ilustraciones, “vibracionistas”, de fuerte colorido están realizadas por su amigo Rafael Barradas, otro de los contertulios habituales del café, que frecuentaba también la Residencia de Estudiantes con Buñuel y Lorca. Esta publicación fue adquirida por la Fundación Sierra Pambley para la Escuela Industrial de Obreros de León, como podéis ver en su sello.

Flos sophorum

Los comentarios breves que Eugenio D’Ors escribía diariamente en la prensa barcelonesa buscaban testar y potenciar los cambios sociales y culturales de principios de siglo XX y uno de sus intereses principales fue la ciencia. Sus glosas sobre la vida cotidiana de grandes sabios y científicos de la historia, reunidas en 1912 en Flos sophorum y firmadas con su seudónimo Xenius, buscaban ser ejemplo y modelo para los más jóvenes. “Nada hay en el pensamiento que no pasara antes por los sentidos,” es la convicción de D’Ors de que el conocimiento está en constante diálogo con la biografía. La Fundación Sierra Pambley adquirió Flos Sophorum para los alumnos de la Escuela de Ampliación Primaria que mantenía en Villameca (León). Este ejemplar hoy forma parte de la Biblioteca Azcárate y cierra la relación iniciada con D’Ors como doctorando de Gumersindo Azcárate.

Los deberes y responsabilidades de la riqueza

Escritor, defensor de la libertad de cátedra, político y parlamentario de ideología republicana, diputado por León, abanderado de la reforma social, filósofo, krausista, fundador de la Institución Libre de Enseñanza y de la Fundación Sierra Pambley, junto con Francisco Fernández Blanco Sierra Pambley, Gumersindo Azcárate fue también jurista y autor de la aún vigente Ley de Represión de la Usura en 1908. Defiende la reforma social para paliar las desigualdades que provoca el sistema de mercado, en la búsqueda del bienestar de la comunidad sin anteponer los intereses individuales. En 1917 los herederos de Gumersindo Azcárate donaron a la Fundación Sierra Pambley todos sus libros, origen de la Biblioteca Azcárate de León, inaugurada en 1921. Aquí tienes una obra fundamental para entender su pensamiento.

Las Adelfas

Durante la década de 1920 y los primeros años treinta, Antonio y Manuel Machado escribieron conjuntamente numerosas obras de teatro. La Biblioteca Azcárate comparte  aquí Las Adelfas, una comedia en verso publicada en la revista La Farsa en 1928; una denuncia del falso amor tratada como un cuento popular, ilustrada en el interior por José Machado, que también ejerció como profesor de dibujo en la Residencia de Estudiantes.

Mi alma era cautiva

A punto de despojarse del apellido de su marido, el escritor Willy, que había firmado como suyas varias de sus novelas, Colette (1873-1954), la novelista y periodista francesa que llegaría a presidir la Academia Goncourt y a recibir la Legión de honor, comenzó a trabajar en cabarets y revistas y a mostrar su bisexualidad públicamente. Compartimos “Mi alma era cautiva…” de Colette Willy, publicado en el nº 185 de El cuento semanal, del año 1910.

Tierra leonesa

Los libros de las Escuelas Sierra Pambley tuvieron mucho uso, están cosidos, repegados, reforzados y conservan incluso los nombres de algunos de los alumnos que los usaron. Esos nombres nos dicen que Tierra Leonesa, publicado en 1927, fue uno de los libros de lectura que usaron las 36 alumnas matriculadas en la Escuela de León en el año 1933. Y no es un libro cualquiera. Está considerado como la primera obra moderna de geografía sobre León, en los albores de la geografía como la ciencia que estudia la relación entre el hombre y el medio ambiente. La Meseta, la Montaña, el Bierzo y La Cabrera son las comarcas que se abrieron a los ojos de las alumnas, junto a sus costumbres, su vivienda y la indumentaria de sus gentes. Raquel Visa Visa, Amalia González y Petrita San Segundo han dejado su recuerdo escrito en ellos.

Su autor, Modesto Medina Bravo, tampoco fue un hombre cualquiera. Madrileño y maestro, eligió en 1923 ser Inspector de escuelas rurales en León por su afición al senderismo y a la montaña (perteneció a la Sociedad de Alpinismo Peñalara). Durante los ocho años que estuvo en León visitando las escuelas rurales, recogió de cada lugar los datos que plasmó en Tierra leonesa y dibujó las imágenes que iluminan el libro, en su afán por asociar conocimiento científico a su interés divulgador. Ese espíritu entroncaba con la renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza y la Fundación Sierra Pambley, con sus excursiones y salidas al campo, con la unión del estudiante con su entorno para despertar su deseo de trabajar por el progreso social y cultural de sus semejantes. Y, por eso, participó en las Misiones Pedagógicas, esas acciones empeñadas en llevar la cultura a los pueblos más aislados, presididas por Cossío, presidente también de la Fundación Sierra Pambley. Formó parte de las realizadas en el Valle de Fornela y la Cabrera Baja, León, en 1934, entre muchas otras por el resto de España. Lamentablemente, todo este trabajo se vio truncado por la Guerra Civil y la depuración de los maestros. Fue destituido en 1940 y ya no volvió a ejercer su profesión nunca más.

Medina Bravo mandó imprimir su trabajo a la librería de Jesús López en León y editó pagando de su propio bolsillo los 2000 ejemplares de su primera edición y otros 2000 en 1929. Tierra leonesa se convirtió desde 1927 en la mejor herramienta para maestros y alumnos.