En este 8 de marzo, nos gustaría compartir un pequeña pero poderosa historia sobre las maestras y las alumnas de las escuelas Sierra Pambley a principios del siglo XX. La historiadora Elena Aguado nos cuenta en el artículo “La ILE y la Fundación Sierra Pambley. Un camino de ida y vuelta” que…

La educación que daban a las niñas las escuelas de Hospital, Villablino y León, si bien en secciones separadas de los chicos, tenía los mismos contenidos formativos que la de sus compañeros varones, excepto las clases de labores. La preparación así obtenida y la rivalidad de las maestras para obtener los mejores resultados en la selección de las pensionadas sirvió efectivamente a muchas para realizar estudios más elevados. Cuando se iba a crear la Residencia de Señoritas, en 1915, María de Maeztu pidió al arquitecto y diputado liberal Amós Salvador Carreras una lista de cuatro chicas (de provincias) que pudieran ingresar y “dar éxito” al nuevo centro. Él contestó rotundamente que solo “en la zona de León hay con quien se pueda contar y de quien se pueda responder […] y un valle, el de Laciana, en esa provincia, quien pueda dárnoslas“. Años más tarde, en 1929, era María de Maeztu quien confirmaba esta realidad: “León es una de las ciudades más representadas”.