Se celebró ayer en Valladolid la primera reunión del renovado Comité de Coordinación del Consejo Autonómico de Fundaciones de Castilla y León formado por diez de las más de cien Fundaciones de la Comunidad pertenecientes a la Asociación Española de Fundaciones -AEF- que agrupa a su vez a más de mil cien Fundaciones de toda España.

En el citado Comité participaron por primera vez la Fundación Sierra Pambley, representada por su Gerente, Magdalena Corral y la Fundación Nacional Fundaspe, por el Presidente de su Patronato, Martín Manceñido, ambas Fundaciones, con sede en León, fueron elegidas en el último Consejo Autonómico para este fin.

En la reunión, que tuvo lugar en la sede de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, intervino el Secretario General de la AEF, Silverio Nogales, llegado de Madrid para informar de las actividades y contactos que en el ámbito estatal se están manteniendo con el nuevo Gobierno.

Además de las reivindicaciones del Tercer Sector ya planteadas, como la existencia de Protectorado y Registro Único tanto a nivel estatal como autonómico, se dio cuenta de la puesta en marcha de un Plan de Comunicación que mejore la imagen del sector fundacional y con ello se positivice el mundo de las Fundaciones, para incardinar la sociedad civil que representan y ofrecer al conjunto de la sociedad aquellos servicios que la administración pública no alcanza a cubrir.

La puesta en marcha de cursos de formación en el ámbito de la gestión y financiación europea y sobre responsabilidad civil corporativa, la celebración del Día Europeo de este sector, la financiación pendiente por las deudas de la Administración también con este importante sector fueron objeto de análisis y debate por parte del Comité.

Sin embargo fue la nueva Ley del Mecenazgo a la que más tiempo dedicaron los reunidos para asegurar que la Ley mejore las condiciones de los beneficios fiscales para las empresas y particulares que colaboran económicamente con las Fundaciones, sugiriendo al Gobierno que el tratamiento fiscal se asemeje al modelo francés para garantizar la prestación de los servicios sociales, culturales y de todo tipo que las Fundaciones ofrecen al conjunto de la sociedad y que no son cubiertos por los poderes públicos.