El 22 de diciembre de 1822 los amigos de Felipe Sierra Pambley en Santa Cruz de Tenerife estaban cada vez más preocupados por su suerte. El último barco correo, la Goleta Riquelme, que recorría los mares conectando la metrópoli con Canarias, La Habana y Veracruz desde 1810, acababa de atracar en las islas y tampoco traía noticias de su paradero. Infaustos rumores se difundían, ¡preso!, ¿muerto?
Felipe Sierra Pambley, ministro de Hacienda del Trienio Liberal y ministro de la Guerra estuvo involucrado en los tumultos que dieron fin al Trienio Liberal, periodo iniciado con la revolución de 1820 y la nueva vigencia de la Constitución de 1812, cuajado de reformas, ese en que España se convirtió en vanguardia de la Europa liberal en lucha contra el absolutismo monárquico y propulsó las revoluciones de Portugal y Grecia.
Uno de los documentos más bellos que conservamos en el Archivo de la Fundación Sierra Pambley es La rosa de los vientos, testigo de las innumerables travesías que emprendió D. Felipe entre Cádiz y Tenerife, donde residió entre los años 1817 y 1819, para ejercer su cargo como Intendente de Canarias. La rosa de los vientos marca todos los rumbos en que se divide la circunferencia del horizonte nombrados, en este caso en portugués, por los vientos que soplan en la misma dirección. Es uno de los pocos elementos de cartografía portulana que ha resistido el paso del tiempo y se utiliza en la actualidad. El norte se señala con la flor de Lis.
Felipe Sierra Pambley falleció en el año 1823, pocos días antes de la entrada de Los Cien Mil hijos de San Luis a Madrid, la expedición francesa en pro de la restauración borbónica del Antiguo Régimen.